Sobre la visita del Razintger, mireu quin detall… del vel a l’hàbit…

a Notícies 0 comentaris

jo no t'espero_nova visita Sr.Raizinger, Madrid agost 2011Enviat per Mercè O-V

Trobada de Benet XVI amb joves religioses

Horeb (Revista de l’Unió de Religiosos de Catalunya, núm. 132, juny 2011) ha rebut un article i una carta  respecte a la trobada de Benet XVI amb religioses joves, acte que tindrà lloc al Monestir d‘El Escorial el divendres 19 d‘agost de 2011, a les 11.30 del matí.

Una de les condicions de l‘admissió a l‘audiència és la vestició de l‘hàbit de la congregació respectiva. Aquest criteri ha provocat alguna reflexió així com una carta que publiquem tot seguit, després de recollir el text extret directament de la web oficial de les JMJ,11.

1. Text de la web oficial

I. PERFIL DE LAS ASISTENTES AL ENCUENTRO

El encuentro con jóvenes religiosas con el Santo Padre, tendrá lugar el viernes 19 de agosto, en el Patio de los Reyes del Real Monasterio de San Lorenzo del Escorial a las 11.30 horas. Para participar, las asistentes

deberán reunir los siguientes requisitos:

•    Edad: 35 años o inferior.

•    Pertenecer a un Monasterio o Instituto de vida religiosa femenino

•    Estar avalada por su superiora.

•    En el caso de Monasterios de vida contemplativa se pedirá el permiso del Obispo diocesano.

Todos estos requisitos deberán acreditarse documentalmente.

La razón de la edad se debe a que, al tratarse de un encuentro en el marco de la Jornada Mundial de la Juventud, todo lo que se propone en ella mira a los jóvenes. La edad normal para poder inscribirse en la Jornada Mundial de la Juventud es entre los 16 a los 30 años pero, por gracia especial, en este caso, se ha pensado extenderla hasta los 35.

II. PROCEDIMIENTO DE INSCRIPCIÓN

Las jóvenes religiosas serán seleccionadas para entrar en el Patio de los Reyes siguiendo un criterio proporcional. Las demás jóvenes religiosas podrán estar en la Lonja del mismo Monasterio.

Como en todas las audiencias privadas con el Santo Padre, las postulantes, las novicias y las profesas, para poder participar, tendrán que llevar su respectivo hábito.

Para coordinar las inscripciones, deberán remitir el número de hermanas de su Instituto (exclusivamente, novicias y profesas) o Monasterio (postulantas, novicias y profesas) que podrían participar en este acto (la dirección de contacto está en el apartado III).

La determinación final del número de asistentes se establecerá mediante los criterios ya expuestos.

. Un artículo: ¿Pedís un signo?

Podía empezar este artículo con un título sensacionalista: ―Monjas indignadas del JMJ‖. Pero no lo hago porque quiero ser contestataria desde mi sentido de la vida ya que, más que de indignación, se trata de preocupación. Lo que durante años de reflexión y discernimiento, de acercamiento a la sociedad, de deseos sinceros de humanizar el mundo, hemos ido consiguiendo las congregaciones religiosas femeninas a partir del Concilio Vaticano II, parece que algunos sectores de la Iglesia quieren que se eche por la borda.

Se trata ahora de un caso anecdótico pero que ha provocado una gran decepción en muchas de nosotras.

En la web de la Jornada Mundial de la Juventud se lee esto: “Las postulantes, las novicias y las profesas, para poder participar, tendrán que llevar su respectivo hábito“.

Y ante las protestas de alguna hermana por semejante orden, responden: “Esperamos que bien lo puedas comprender y verás la experiencia gozosa de esta manifestación pública de lo que significa en el mundo la vida consagrada religiosa, también en el modo de identificarse en una sociedad con tantos signos de secularismo”.

Cuando lo leí no podía creerlo: condicionar la visita de las religiosas jóvenes al Papa a llevar o no llevar hábito, un hábito que muchas, muchísimas, la mayoría de nosotras nos quitamos por motivos bien razonados. En primer lugar porque tenía solamente un valor histórico, porque los signos que dejan de significar ya no tienen sentido y dejan de serlo, porque se había acabado aquella concepción de la vida religiosa como ―fuga mundi‖ para intentar vivir como nos pedía el Concilio haciendo nuestros los goces y las alegrías, los dolores y los sufrimientos de los hombres y mujeres entre los que deseábamos ser, como Jesús quiso, unas de tantas.

Empiezo por decir que la orden o la recomendación no es que me afecte a mí, porque ni soy joven ni voy a ir a las Jornadas acompañando a jóvenes. Pero me parece tan increíble  que me veo impulsada a manifestarme con toda sinceridad. Sé que serán unas fotos preciosas las que después se exhibirán de  religiosas -imagino la procedencia- jóvenes y agraciadas con sus hábitos y su alegría contagiosa, cantando y gritando su entusiasmo lógico y colectivo que intento comprender. Y sé que la imagen de mujeres de cierta edad, vestidas como la mayoría de las otras mujeres,  pero luchando por amar y humanizar su mundo, no es ni hermoso ni decorativo, ni se ve a simple vista en una multitud.

Esta obsesión de algún sector de la Iglesia por identificarse mediante signos externos me ha hecho recordar una anécdota que hace unos años vivió una religiosa. Un prelado de la Iglesia –cuya diócesis y nombre no quiero recordar- le reconvenía el que las monjas se quitaran el hábito. Y como argumento le dijo lo siguiente: ―Mire, hermana, a mí me gusta mucho mirar por la ventana del Palacio Episcopal y distinguir inmediatamente entre la multitud a un grupo de monjas‖. A lo que la hermana respondió: ―Ah, es que yo no miro a la gente desde una ventana; estoy en medio de ella y me gusta sentirme, como Jesús, una de tantas‖.

Y, para acabar, quisiera decir a los organizadores de la JMJ algo parecido a lo que Jesús dijo a los judíos cuando le pedían un signo: vosotros nos pedís un signo para el mundo secularizado de hoy. Pero nosotras os decimos que no queremos otro signo que aquel con el se distinguía  a las primeras comunidades cristianas: ―Mirad cómo se aman‖.

M. Victoria Molins, Teresiana de Barcelona

3. Una carta al Comité Organizador

Comité Organizador de la Jornada Mundial de la Juventud

MADRID

Presidente: Cardenal Antonio María Rouco Varela, Arzobispo de Madrid

Coordinador General: Mons. César A. Franco Martínez, Obispo auxiliar de Madrid

Miembros:

Mons. Fidel Herráez y Mons. Juan Antonio Martínez Camino, Obispos auxiliares de Madrid

Yago de la Cierva, director ejecutivo

Gregorio Roldán, Secretario General y responsable de Acogida

Joaquín Díaz, director de Logística

Javier Cremades, organizador de los Actos Centrales

Ángel Matesanz, encargado de la preparación pastoral

Carla Diéz de Rivera, director del Programa Cultural

Rafael Rubio, director de comunicación

Fernando Giménez Barriocanal, director financiero

Javier Igea, delegado de la Conferencia Episcopal Española y responsable de las actividades en las diócesis

Señores (11) y Señora (1):

Con absoluta estupefacción leo en internet que “las postulantes, las novicias y las profesas, para poder participar, tendrán que llevar su respectivo hábito” si quieren acudir a la cita con el Papa prevista para el 19 de agosto en El Escorial. Leo la nota y la vuelvo a leer sin creerme del todo que sea verdad, no porque sea inusual que algunos piensen que es bueno lo que allí se determina, sino porque algo ―chirría‖ en el asunto y me indica que la disposición tiene fallos de bastante envergadura que no afectan sólo a lo anecdótico y a las banalidades en las que a veces se entretienen los que deberían ocuparse en asuntos más importantes y de verdadera trascendencia, sino a conceptos mucho más profundos.

Muchas congregaciones religiosas decidieron, después del Concilio Vaticano II, reformar sus Constituciones para obedecer al propio Concilio, ―volver a las fuentes‖ fundacionales e insertarse más en el mundo posmoderno y, desde dentro –nunca fuera ni huyendo del mismo-, evangelizar y dejarse evangelizar por las ―semillas del Verbo‖ existentes, sin duda alguna, en medio de él. Se reformaron Constituciones y éstas fueron APROBADAS POR LA SANTA SEDE. En la mayoría de ellas, si no en todas, se habla del ―signo religioso‖ que indica la condición religiosa y/o la pertenencia a la propia congregación. En mi congregación las Constituciones dicen así, en el artículo 11: ―Nuestro modo de vivir es la mejor forma de expresar nuestra consagración. Con un signo propio manifestamos externamente la pertenencia a la Compañía‖. Y en el Directorio, artículo 11 se concreta: ―El crucifijo propio de la Compañía es nuestro signo externo de consagración. Vestimos de un modo sencillo o con hábito‖. Esto, repito, fue APROBADO POR LA SANTA SEDE en su momento y continúa vigente.

Debo añadir, además, que ni las postulantes ni las novicias son consideradas religiosas mientras no pronuncien sus votos, por tanto nunca han debido llevar hábito antes de ese momento.

Me pregunto cómo es posible que el Comité Organizador de la JMJ se autoconceda una autoridad que pretende, nada menos, que pasar por encima de la autoridad de la Santa Sede, obligando a las religiosas a utilizar un signo externo determinado que no está legislado como obligatorio en las propias Constituciones, simplemente porque el Comité opina que ―el signo‖ de la consagración religiosa ha de ser ése y no otro. Me parece que aquí se están sobrepasando las facultades de un comité organizador de cualquier evento.

¿Puede tener un comité la facultad de pasar por encima de la libertad que el Código de Derecho Canónico da a los institutos para gobernarse a sí mismos? (Véase Canon 662 ―Los religiosos han de tener como regla suprema de vida el seguimiento de Cristo tal y como se propone en el Evangelio y se expresa en las constituciones de su propio instituto‖). ¿Cómo es posible que un comité anule lo que aprueba el órgano de gobierno máximo de la Iglesia?

Todo esto no es una simple anécdota de ―hábito sí, hábito no‖. Es una intromisión en normas y ámbitos de vida religiosa que no corresponden al Comité Organizador. Es ejercer una coacción o, en el mejor de los casos, impedir que personas consagradas que viven y trabajan cada día por el Reino y se sienten –porque lo son– hijas de la Iglesia puedan acceder a encontrarse con el máximo representante de esa misma Iglesia por la que están dando la vida en lugares y apostolados difíciles. ¿Quiénes son ustedes, señores y señora del Comité, para hacer esto? Siento indignación. Siento pena. No por las hermanas que se quedarán sin entrar en El Escorial, sino por lo que pierde la Iglesia cuando permite actuaciones como ésta sin detenerlas o enmendarlas. Todavía es tiempo.

Les saludo.

Pilar Rodríguez Briz

Compañía Santa Teresa de Jesús. Barcelona

Compartir:
  • Digg
  • del.icio.us
  • Facebook
  • Google Bookmarks
  • Netvibes
  • PDF
  • RSS
  • Technorati
  • Twitter
  • Meneame
  • MisterWong
  • email
  • Print
  • Reddit
  • Wikio
Enviada per comiweb   @   28 juliol 2011 0 comentaris
1n477 lectures
Tags, Etiquetes :

0 Comentaris

Disculpes, comentaris tancats.

Anterior
« Condol per les víctimes de la matança a Noruega. Aturem el feixisme. Concentració a BCN, 28-Juliol: 19h PL.Sant Jaume
Posterior entrada
Red Cercana denuncia un altre assessinat d’una integrant de la Liga de mujeres desplazadas de Colombia »
Zionn designed by ZENVERSE  |  In conjunction with Reseller Hosting from the #1 Web Hosting Provider - HostNexus.