Cuadrados blancos que se adaptan enfilados y bien ordenados a la tela blanca,
empiezan a ponerse en movimiento y aparece el color. Los cuadrados con
sus lineas severas y rectas reciben curvas y pliegues arbitrarias.
Se transforman en nuevas formas individuales.
Solo la superficie de color que está situada por debajo indica la posición inicial.
Aquí hay una paralelidad con la evolución de la mujer en la sociedad. Se trata de desprenderse de viejas reglas, costumbres y opiniones. Salirse de su rígida actitud intelectual y conformista para ponerse en movimiento.
Autognosis y autorrealización son las palabras claves que deberían llevar a la conciencia
de sí misma.
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